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La Petite Morte.

Botones obedientes. El ritmo lento de la cremallera. Caricias que no piden permiso. Cierro los ojos... La mente en blanco. En rojo. No... Mejor en negro. Puedo sentir cada centímetro de mi cuerpo. Un susurro al oído. Un beso en el cuello. Mi piel se pone en guardia. Un dedo repasa mis labios y mi lengua investiga, lo saborea, zigzaguea húmedo hacia mis pezones. Los bordea, los pellizca con suavidad. Adivino unos labios rozando mi vientre... Despacio. Recreándose en mi ombligo. Posándose dulcemente sobre mis braguitas. Millones de partículas bullen dentro de mí. Un suave roce avanza por el interior de mi muslo Cómplice de mis deseos se cuela entre mis piernas. Me acaricia. Me hace estremecer. Mi excitación se desborda. Muerdo mi labio inferior. Mis manos apresan las sábanas, aprieto las nalgas. Suspiro entrecortadamente. Me entrego a la más bella agonía... Siento que voy a explotar... El blanco lo inunda todo. Sólo escucho el lejano Tic-Tac. Estoy flot...

Leyes de la Robótica. Asimov.

Las 3 Leyes de la Robótica:   1. Un robot no debe dañar a un ser humano o, por su inacción, dejar que un ser humano sufra daño. 2. Un robot debe obedecer las órdenes que le son dadas por un ser humano, excepto si estas órdenes entran en conflicto con la Primera Ley.   3. Un robot debe proteger su propia existencia, hasta donde esta protección no entre en conflicto con la Primera o la Segunda Ley. ''- Pareces estar en tensión compañero Elijah. Preferiría que me informaras en seguida de cualquier molestia que sientas. Debo ayudarte en el mismo momento en que, por alguna razón, seas desdichado. Hubo un ligero énfasis en la palabra << debo >> ;. Baley pensó abstraídamente: << Eso es consecuencia de la Primera Ley. Sin duda ha sufrido tanto a su manera como yo he sufrido a la mía cuando he desfallecido sin que él lo previera a tiempo. Un desequilibrio de potenciles positrónicos puede no significar nada para mí, pero puede producir en él, el mismo...

Hay canciones que te hacen volar.

Hay canciones capaces de desenterrar vivos a los muertos y vestir de gala las memorias más tristes. Todos tenemos una, dos o cien. Son aquellas que están grabadas a fuego en algún lugar del cerebro y cuando el oído escucha los primeros compases alerta a todos los sentidos, se eriza la piel y las lágrimas se acumulan poco a poco, o de golpe, detrás de los ojos dispuesta a vaciarse y a mostrar nuestra debilidad. Somos una máquina de recuerdos, hermosos y tristes. Quizá vivir sea eso, saber recordar. Quizá vivir sea aprender a estar entre fantasmas, a conversar con ellos, pedirles y darles consejo. El aroma de un perfume lleva escrito el tacto de una piel, una nariz o una lengua que recorre un cuerpo en busca de las zonas del descontrol. El sabor de un vino es capaz de hacerte volar a Cádiz o a Roma y despertarte en una cena repleta de sonrisas y silencios cómplices… Olores, sabores, personas… Siempre pensé, y escribí en una novela, que la vida es un poco esto, la acumulació...

Sólo soy esa cría...

Porque tan sólo soy esa cría... Que sueña... Que no tiene los pies en la tierra... Con la mente en las nubes E historias inacabadas. Porque tan sólo soy esa cría... Que a pesar de todo, sabe más de lo que te imaginas... Que vive en el mundo de la felicidad. Una felicidad que no es eterna... Porque tan sólo soy esa cría... Con las hormonas alteradas, Que sin entender nada, Deja caer lágrimas por su cara. Porque tan sólo soy esa cría... A i S enshi ~ Sekai No De Ai Wo Seken Dekemono by Oosaki is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-No comercial-Sin obras derivadas 3.0 España License .

El Retrato.

''Dentro de cada hombre y mujer hay un secreto escondido, y como fotógrafo mi tarea es revelarlo. La revelación, si se da, será en una pequeña fracción de segundo con un gesto inconsciente del sujeto, una chispa en los ojos, un ligero levantarse de la máscara que todos los seres humanos se ponen para proteger del mundo su ser más profundo. Es en ese momento fugaz que el fotógrafo debe actuar para lograr su objetivo'' Yousuf Karsh. Célebre retratista. Albert Einstein by Yousuf Karsh.  Anita Ekberg by Yousuf Karsh .

Tatuarnos el cuerpo a base de lametones.

Tengo la boca llena de poesías de trabajar con poetas para encontrar las palabras correctas  que hagan de un texto una hermosa melodía para escuchar día a día. Me dejo llevar por el viento, miro al cielo y entre las nubes veo tú reflejo. Entre tú y mis ideas hay un pequeño trecho, una pequeña diferencia los separa porque tú eres parte de mis ideas diarias, no puedo dejar de pensarte a cada minuto que pasa. El tiempo vuela, corre y se va, como las nubes cuando sopla el viento que desaparecen sin dejar rastro, dejando el cielo azul para poder observar cada forma del relieve iluminado por la fuerte luz del Sol. La luz entra en la habitación, la ilumina y la deja alegre como el día. Te acercas a la ventana y respiras hondo, llenas de oxígeno tus pulmones al máximo para, finalmente, soltarlo lentamente. De nuevo, tú en mis ideas, miras al cielo y sonríes. Te tumbas, cierras los ojos mientras la brisa primaveral roza tus mejillas, dejas volar tu imaginación, tus pensamientos...

Recuerdos memorables....

Con tú olor pegado a mis entrañas y el recuerdo de tus palabras me retuerzo cada mañana entre mis sábanas. Uniendo cada momento y cada secuencia. Cada beso. Cada caricia y cada mirada. Aunque no lo parezca, el tiempo pasa.  Piensas que el estar con él te hace capaz de parar el tiempo, de situarlo en el mismo espacio y disfrutar de su ser en todo su esplendor, desde una caricia hasta un gemido, desde un cálido abrazo, hasta un beso apasionado. Recompongo trozos y me gusta recordar, es como una película o una obra de teatro, eres la protagonista junto con el príncipe azul. Tienes el poder de parar las secuencias en tu mente, de adelantar, retroceder y formar las secuencias cuantas veces quieras, y cuanto más la reproduces en tu mente, más te gusta recordarlas. Porque momentos así son los que merecen la pena ser recordados, una sonrisa o una lágrima de felicidad, una palabra, una caricia, un beso o simplemente con su compañía basta para poder inventar un mundo de fantasía divino...